Juana de Arco
Juana de Arco —Eso nos llevarÃa seis semanas.
—No importa —argumentó Juana—. ¡Empezad a hacerlo! ¡Empecemos!
—Ya es demasiado tarde. Sin duda el duque de Bedford ha congregado tropas de refuerzo para acudir en auxilio de las fortalezas a lo largo del Loira.
—Desde luego que sÃ. Mientras, nosotros nos dedicamos a dispersar nuestro ejército, por desgracia. Pero no debemos perder más tiempo: es urgente que nos movamos con toda rapidez.
El Rey consideró que no podÃa llegar hasta Reims mientras se levantaran aquellas plazas fuertes sobre el Loira cerrando el paso, pero Juana le tranquilizó:
—Las destruiremos todas. Entonces tendréis libre el camino.
Al escuchar esas palabras, el Rey se mostró favorable a dar su asentimiento. El permanecerÃa a un lado, fuera de peligro, mientras la campaña se desarrollaba.