Juana de Arco
Juana de Arco Y asà lo hizo. A cambio, fue tratado por ella cortés y honorablemente.
Sus dos hermanos, los De la Pole, se fueron retirando en dura lucha palmo a palmo hacia el puente, para buscar escapatoria. Llegados al puente, la matanza continuaba. Alejandro De la Pole cayó al agua y se ahogó, pero su hermano John De la Pole decidió seguir peleando. Era casi tan orgulloso como su hermano el de Suffolk sobre la persona a la que habrÃa de rendirse. El oficial francés que se encontraba más cerca de él era Guillaume Renault, que le acosaba ya muy cerca. Sir John le preguntó:
—¿Sois vos un caballero?
—Sà —respondió Guillaume Renault.
—Pero ¿habéis sido armado?
—No.
Entonces, el propio sir John le armó allà mismo, en el puente, otorgándole el espaldarazo con frÃa tranquilidad tÃpicamente inglesa en medio de aquella tempestad de sangre y muerte. Después, inclinándose con gran cortesÃa, tomó su espada por la hoja y le ofreció la empuñadura al oponente en señal de rendición. ¡Eran de familia soberbia aquellos De la Pole!