Juana de Arco
Juana de Arco Aquel resultó ser un gran día, una jornada memorable. La victoria más espléndida lograda hasta el momento. Hicimos miles de prisioneros aunque Juana no permitió que les hicieran el menor daño. Los llevamos con nosotros al día siguiente, cuando regresamos a Orleáns, donde nos recibieron con las habituales muestras de júbilo. Esta vez ocurrió un episodio desconocido. De las atestadas calles surgieron los jóvenes reclutas que, luchando con la multitud, lograron llegar hasta Juana para tocar su espada y sentirse llenos de la misteriosa virtud que la hacía invencible.