Juana de Arco
Juana de Arco —Asà que, seis dÃas… ¿no? ¡Por Dios, buen caballero, mañana atravesaremos esas puertas!
Dicho esto, Juana cabalgó a lo largo de sus lÃneas, ordenando a sus hombres:
—¡Rápido, cada uno a su trabajo, amigos! ¡Mañana al amanecer nos lanzaremos al asalto!
Se trabajó muy duramente aquella noche. La propia Doncella colaboró activamente con sus propias manos, junto a los simples peones y soldados. Mandó que cegaran los fosos con ramas y construyeran un puente para facilitar el acceso, y ella misma, igual que los hombres, colaboró en aquella ruda labor.
Al amanecer, se puso a la cabeza de las fuerzas asaltantes y enseguida los clarines tocaron la señal de asalto. En ese mismo instante, desde las murallas de Troyes izaron bandera pidiendo tregua, y la ciudad se rindió sin la más leve escaramuza.