Juana de Arco

Juana de Arco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¿Quién podría negarles ese derecho? Los prisioneros eran de «su propiedad», y se limitaban a llevarla consigo como capital o botín de guerra. Al ver aquello, estábamos consternados. Pero ¿qué podíamos hacer? En primer lugar, enviamos un mensajero a Juana y después, ayudados por guardias franceses hicimos que la columna se detuviera, con el ánimo de parlamentar. En realidad, queríamos ganar tiempo hasta ver el modo de impedir el atropello. En esto, un corpulento borgoñón, lanzando una imprecación anunció que él se marcharía de todas formas y nadie podría detenerle. Pero le cerramos el paso y pronto comprobó que no le iba a resultar fácil hacerlo. Rompió en grandes maldiciones e injurias terribles y dejó al prisionero en el suelo, atado e inmóvil. Luego, amenazándolo con el cuchillo, gritó con aire triunfal:

—Vosotros no me dejáis llevarlo, pero el prisionero es mío y nadie puede discutírmelo. Pero si no puedo hacer esto, hay otra solución: matarle. Supongo que no me vais a negar este derecho… Ah, ¿conque no habíais pensado en tal cosa, eh? ¡Malditos gusanos!





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker