Juana de Arco
Juana de Arco Cuando llegué a la posada, ¿creéis que estaban en la cama, durmiendo? Nada de eso. Nuestro grupo de Domrémy se encontraban en plena euforia. El Paladín estaba a sus anchas, contando tremendas historias de guerra protagonizadas por él. En aquellos momentos, escenificaba cuadros de la batalla de Patay, marcaba las posiciones de los contendientes en el suelo, con la punta de su espada. Los dos campesinos las miraban excitados, con exclamaciones admirativas, mientras Paladín, seguía: