Juana de Arco
Juana de Arco —Parece que corre mucho, ¿quién es?
A unos les parecÃa que era uno de nuestros amigos, y no se ponÃan de acuerdo en su nombre. No tardamos en descubrir que era Esteban Roze, apodado «El Girasol», porque tenÃa el pelo amarillo y cara redonda, picada de viruelas. Sus antepasados, unos siglos atrás, eran alemanes. Ascendió, subiendo con esfuerzo la pendiente y elevando de vez en cuando el asta de la bandera, que tremolaba al aire su negro sÃmbolo. Todos los ojos lo contemplaban y las lenguas se preguntaban sobre su significado, mientras los corazones latÃan aceleradamente, con la impaciencia por conocer las noticias. Por fin, el chico apareció ante nosotros y clavó la bandera en el suelo, diciendo:
—¡AsÃ! Quédate asà y representa a Francia mientras yo recobro el aliento.
El murmullo de las conversaciones cesó de pronto. Pareció como si alguien hubiera anunciado una muerte. En el gélido silencio que se hizo, no se oyó más que el jadear del muchacho en su intento de normalizar su respiración. Cuando fue capaz de hablar, dijo: