Juana de Arco
Juana de Arco Beaupère varió la táctica de ataque, derivando hacia otro flanco. PreferÃa asaltar la posición aproximándose con preguntas suaves, para que el contrario se confiara y asà caerle después en tromba.
—¿Aprendisteis algún oficio en vuestro hogar?
—SÃ. Aprendà a coser y a hilar.
En ese momento, el general vencedor de Patay, del león Talbot, liberador de Orleáns, restaurador de un monarca y comandante en Jefe del ejército de Francia, sacudió la cabeza, y dijo con triunfante sencillez:
—¡Y en esas artes no tendrÃa miedo en competir con cualquier dama de Rouen!
La multitud estalló en cerrado aplauso —que Juana agradeció— y muchos asistentes sonrieron con cariño. Cauchon, indignado, pidió orden, y les amonestó para que cuidasen las formas. Beaupère siguió con sus preguntas:
—¿Os ocupabais en el hogar de otros menesteres?
—SÃ. Ayudaba a mi madre en las faenas de la casa y sacaba el ganado a pastar.