Juana de Arco
Juana de Arco Formuló mil preguntas sobre la infancia de la joven, sus paseos y juegos en tomo al Árbol de las Hadas. Movida por los recuerdos, a Juana se le quebró la voz alguna vez, pero se rehízo y contestó serenamente. Beaupère volvió al tema del vestido masculino, constante amenaza esgrimida contra ella, y dijo:
—¿Os agradaría tener un traje femenino?
—Desde luego que sí, pero siempre que pudiera salir de esta cárcel. Mientras permanezca encerrada, no.