Juana de Arco
Juana de Arco —¿Por qué razón vuestro estandarte ocupó lugar preferente en la coronación del Rey en la catedral, delante de otros, como los de los generales?
Entonces Juana pronunció unas palabras eternas, que conmoverán siempre los buenos corazones de las gentes, hasta el último dÃa:
—El, que hizo el esfuerzo, es justo que tenga el honor.
¡Qué sencilla frase y qué hermosa! ¡Cómo reduce la elocuencia ampulosa de los maestros en oratoria! Su modo de hablar elegante y certero era un don innato en Juana, que fluÃa de sus labios sin esfuerzo ni preparación previa. Palabras tan sublimes como sus actos y la dulzura de su carácter. Radicaban en su gran corazón y estaban acuñadas en su luminoso cerebro.