Juana de Arco

Juana de Arco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Otra vez el Papa! Aquello resultaba muy peligroso. Los jueces, preocupados, cuchicheaban en corrillos, discutiendo sobre el tema. Por fin, tomaron una decisión bastante rastrera, pero la única posible para salir del atolladero. Dictaminaron que el Papa estaba demasiado lejos y que, de cualquier forma, no era necesario acudir a él, teniendo en cuenta que los jueces presentes estaban investidos de autoridad y competencia suficiente para decidir el caso, representando a la Iglesia en aquella diócesis.

La gente daba muestras de impaciencia. Sus gestos adquirían cierto aire amenazador. Fatigados por aguantar mucho rato de pie, notaban el calor picante de la tormenta que se aproximaba, a juzgar por la intensidad y el ruido cada vez mayores de los truenos y relámpagos. Había que apresurar el fin de la sesión. Erard mostró a Juana un papel escrito previamente, manipulado, y le pidió su abjuración.

—¿Abjurar? ¿Y qué es abjurar?

Desconocía el verdadero sentido de esa palabra. Massieu se lo explicó. Como se encontraba muy fatigada, no lograba entender su significado. Todo eso le parecía un embrollo de palabras extrañas. Desesperada, no pudo reprimir un grito de súplica:

—¡Le pregunto a la Iglesia Universal, si debo abjurar o no!

Erard contestó:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker