Juana de Arco
Juana de Arco Resulta muy agradable comprobar que el daño que se pensaba causar a una persona a la que se respeta, no se ha producido. Ahora me sentÃa aliviado y me encontraba dispuesto a contar sin tapujos ni temores todo lo que guardaba en el interior de mi corazón. Asà que empecé:
—Vamos a olvidarnos de sentimentalismos e ilusiones patrióticas y a examinar los hechos cara a cara. Tales hechos, ¿qué nos señalan? Nos hablan claramente como los números en el libro de cuentas de un comerciante. No hay más que sumar las dos columnas para concluir que la Casa de Francia se encuentra en quiebra, que la mitad de sus propiedades están ya en poder del Gobernador inglés y la otra mitad en manos de nadie… como no sean los vagabundos y ladrones que afirman no rendir pleitesÃa ni a irnos ni a otros. Nuestro Rey se esconde con sus favoritos y necios en la más degradante ociosidad y pobreza, reducido a una pequeña y estrecha zona del reino —una especie de refugio a retaguardia, podrÃamos decir.