Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —Dije que hablarÃa y hablará. Aunque ahora le diéramos también, serÃa igual después de la bronca y de cómo le hemos tratado. Como me llamo Bill, que ese nos delata. Tú escúchame. Soy partidario de acabar con él de una vez.
—Y yo también —dijo Packard.
—Maldita sea, habÃa empezado a creer todo lo contrario. Bueno, pues entonces no se hable más del asunto. Vamos a hacerlo.
—Un momento. Aún no he hablado yo. Escúchame. Pegarle un tiro está bien, pero hay procedimientos menos escandalosos si no hay más remedio que liquidarle. Lo que yo digo es lo siguiente: es una tonterÃa hacer oposiciones a un nudo corredizo cuando puede conseguirse lo que uno quiere de una manera que sea tan eficaz y sin que uno tenga que correr tantos riesgos. ¿No te parece?
—Sin duda alguna. Pero ¿cómo piensas arreglártelas esta vez?