Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —Sà —contestó él, con gran énfasis—, soy el capitán, el propietario, el piloto, el oficial, el vigilante y el primer marinero. Y a veces soy la carga y el pasaje. No soy tan rico como el viejo Jim Hornback, y no puedo ser tan desprendido y bueno con todo el mundo como lo es él y gastar el dinero como él lo hace; pero le he dicho más de una vez que no me cambiarÃa por él; porque, digo yo, la vida del marino es la vida para mà y que me ahorquen si viviera yo a dos millas de la población, donde nunca pasa nada, ni por todo su dinero ni por otro tanto encima. Digo yo…
Le interrumpà y dije:
—Están en una terrible situación…
—¿Quiénes?
—Pues papá, mamá, mi hermana y la señorita Hooker; y si toma usted el vapor y va allÃ…
—¿Dónde? ¿Dónde están?
—En el barco naufragado.
—¿Qué barco naufragado?
—Que yo sepa, solo hay uno.
—¡Cómo! ¿Quieres decir el Walter Scott?
—SÃ.
—¡Santo Dios! Pero ¿qué hacen ellos all�
—Verá… no fueron allà a propósito.