Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —Pero ¡hombre! ¡Si es una adivinanza! ¿No comprendes? Oye, ¿cuánto tiempo vas a quedarte aquÃ? Tienes que quedarte siempre. Podemos pasarlo estupendamente… Ahora no hay colegio. ¿Tienes perro? Yo tengo uno… y se mete en el rÃo y saca las maderas que uno tira dentro. ¿Te gusta peinarte los domingos y todas esas zarandajas? A mà no, pero mamá me obliga. ¡Malditos sean estos pantalones! Supongo que será mejor que me los ponga, pero preferirÃa no hacerlo. ¡Hace tanto calor…! ¿Estás listo? Bueno… vamos, chico.
Pan de maÃz frÃo, carne frÃa, de lata, manteca y suero de manteca, eso es lo que tenÃan preparado abajo, y hasta el presente no he conocido cosa mejor. Buck y su mamá y todos ellos fumaban en pipa de mazorca, menos la negra, que se habÃa ido, y las dos jóvenes. Todos fumaban y hablaban y yo comà y hablé.