Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Las jĂłvenes se envolvĂan en colchas y tenĂan el pelo suelto. Todos me hacĂan preguntas y yo les contĂ© que mi papá y yo, y toda la familia, vivĂamos en una estancia pequeña en el extremo de Arkansas, y que mi hermana Mary Ann se habĂa fugado y se habĂa casado y no tuvimos más noticias de ella, y que Bill saliĂł a buscarla y no se volviĂł a saber más de Ă©l, y que Tom y Mort se murieron, y que ya no quedábamos más que papá y yo, Ă©l quedĂł reducido a nada por las muchas preocupaciones. Y cuando se muriĂł, cogĂ lo poco que quedaba, porque la estancia no era nuestra, saquĂ© pasaje de cubierta rĂo arriba y me caĂ al agua, y que asĂ era como habĂa ido a parar allĂ.
Y ellos dijeron que podĂa vivir allĂ todo el tiempo que quisiera. Para entonces ya casi era de dĂa y todo el mundo se fue a la cama, y yo me acostĂ© con Buck y, cuando me despertĂ© por la mañana, se me habĂa olvidado cuál era mi nombre, maldita sea. Y de esta manera me pasĂ© una hora tumbado, haciendo esfuerzos por recordarlo, y, cuando despertĂł Buck, le dije:
—Buck, ¿sabes deletrear?
—SĂ.
—Apuesto a que no sabes deletrear mi nombre.
—Apuesto lo que quieras a que sĂ.
—Bueno —dije—, vamos a ver.
—G-e-o-r-g-e J-a-x-o-n —dijo él.