Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Uno representaba a una mujer con un vestido negro y una cintura por debajo de los sobacos, con bultos como berzas en medio de las mangas y un gran sombrero negro, en forma de cogedor, con un velo negro, y tobillos blancos, esbeltos, con cinta negra entrecruzada, y unas pequeñísimas zapatillas negras. Y estaba muy pensativa, con el codo derecho apoyado en una lápida, debajo de un sauce llorón. Y la otra mano le colgaba junto al costado, con un pañuelo blanco y un monedero, y debajo de la estampa decía: «¿No os volveré a ver jamás, ay de mí?».
Otro representaba una joven, con el pelo peinado para arriba, hasta la coronilla, y allí se hacía un nudo, delante de una peineta que parecía el respaldo de una silla. Y estaba llorando con el pañuelo junto a los ojos, y tenía en la otra mano un pájaro muerto, panza arriba, con las patas en alto. Y debajo del cuadro decía: «¡No volveré a escuchar tus dulces trinos, ay de mí!».
Había otro en que una joven estaba asomada a la ventana, mirando a la luna, y le caían las lágrimas por las mejillas. Y tenía una carta abierta en la mano, viéndose un poco de lacre negro en un borde. Y se estaba frotando un dije con cadena contra la boca. Y debajo decía: «¿Y te has ido? ¡Sí, te has ido! ¿Qué va a ser de mí?».