Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Esta niña tenía un libro de recortes, cuando vivía, y pegaba en él esquelas, y accidentes, y casos de conformación con el sufrimiento, recortados de El Observador Presbiteriano, que le servían de motivo para escribir versos que se sacaba de la cabeza. Era poesía muy buena. Esto es lo que escribió de un chico que se llamaba Stephen Dowling Bots y que se cayó a un pozo y se ahogó:
ODA A STEPHEN DOWLING BOTS, DIFUNTO
¿Se puso Bots enfermo?
¿Y la atrapó muy fuerte?
¿Quedose el hogar yermo
cuando ocurrió su muerte?
No, no era ese el arcano
de Stephen Dowling Bots,
que siendo fuerte y sano
de enfermo no murió.
No fueron males rojos
ni fue mortal veneno
lo que cerró los ojos
de aquel que fue tan bueno.
No fue mal de pasión
que al joven humilló
ni fue un retortijón
el mal que le mató.
El sino se cebó en él,
vedlo sin alborozo.