Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Recorrieron la mitad del camino que les separaba del árbol donde yo me había subido antes de que los hombres se dieran cuenta. Cuando estos se fijaron, montaron a caballo y salieron en su persecución. Les iban ganando terreno, pero no les sirvió de nada, porque los muchachos llevaban demasiada ventaja. Llegaron a la tinada que había delante de mi árbol y se escondieron en ella, de manera que volvieron a ser los amos de la situación. Uno de los muchachos era Buck y el otro un joven esbelto, de unos diecinueve años de edad.
Los hombres danzaron por allí un rato y luego se largaron. Cuando dejaron de verse, llamé a Buck y se lo dije. Al principio, no sabía qué pensar de aquella voz que salía del árbol. Se quedó muy sorprendido. Me dijo que vigilara con atención y que avisara en cuanto viera aparecer a los hombres. Dijo que preparaban alguna diablura, que no se habían ido para mucho rato.
Me hubiese gustado estar fuera de aquel árbol, pero no me atrevía a bajar. Buck empezó a despotricar y a decir que él y su primo Joe (el joven que le acompañaba) aún tomarían un desquite por lo de aquel día. Dijo que su padre y sus dos hermanos habían muerto, y dos o tres del enemigo. Dijo que los Shepherdson les habían preparado una emboscada.