Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn No me costó mucho tiempo saber que aquellos embusteros no eran reyes ni duques, sino vulgares farsantes y embaucadores. Pero no dije una palabra, no descubrà lo que pensaba, me lo guardé para mÃ. Es lo mejor. Asà uno no riñe con nadie y no se mete en fregados. Si querÃan que les llamásemos reyes y duques, yo no tenÃa inconveniente mientras con ellos hubiera paz en la familia. Y era inútil decÃrselo a Jim, de modo que no se lo dije.
Si en la vida aprendà muy poco de papá, al menos sà aprendà que la mejor manera de llevarse bien con gente de su ralea es dejarla que se salga con la suya.