Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn PARKVILLE Y LA REALEZA
Nos bombardearon a preguntas. QuerÃan saber por qué tapábamos la balsa de aquel modo y descansábamos durante el dÃa en lugar de navegar. ¿Era Jim un negro fugitivo? Contesté yo:
—¡Santo Dios! ¿Acaso correrÃa hacia el sur un negro que huyese?
»Mi familia vivÃa en el condado de Pike, en Missouri, donde nacÃ, y todos se murieron menos yo, papá y mi hermano Ike. Papá decidió levantar la casa e irse a vivir con tÃo Ben, que tiene un rancho de mala muerte a orillas del rÃo, cuarenta y cuatro millas por debajo de Orleans.
»Papá era bastante pobre y estaba algo endeudado; de modo que cuando lo hubo liquidado y pagado todo, solo quedaban dieciséis dólares y nuestro negro Jim. Eso no bastaba para llevarnos mil cuatrocientas millas ni con pasaje de cubierta ni de ninguna otra manera.
»Bueno, pues, cuando se hinchó el rÃo, papá tuvo una racha de suerte un dÃa… Cogió este trozo de balsa. De modo que decidimos irnos a Orleans en ella. No duró la suerte de papá. Una noche pasó un vapor por encima de la proa de la balsa y todos caÃmos al agua y buceamos por debajo de la rueda de paletas. Jim y yo salimos a flote fácilmente, pero papá estaba borracho e Ike solo tenÃa cuatro años, de modo que ninguno de los dos volvió a salir.
