Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn El precio del periódico era de dos dólares al año; pero admitió tres suscripciones a medio dólar con la condición de que se las pagaran por anticipado. Iban a darle el importe en leña y cebollas, como de costumbre; pero él dijo que acababa de comprar el negocio, que había hecho la gran rebaja de precios y que en adelante iba a trabajar cobrando en efectivo y al contado.
Con los tipos de la imprenta compuso un trocito de poesía que hizo él mismo, sacándoselo de la cabeza: tres versos, dulces y melancólicos. Se titulaba: «Sí, aplasta, mundo frío, este corazón que se rompe», y la dejó compuesta y preparada para que la imprimieran en el periódico, y no cobró nada por ello. Bueno, pues en total se hizo con nueve dólares y medio y dijo que había tenido un buen día de trabajo ganándolos.
Después nos enseñó otro trabajito que había impreso y por el que no había cobrado nada porque era para nosotros. Tenía una estampa de un negro fugitivo con un hatillo colgado de un palo que llevaba al hombro. Debajo ponía: «200 dólares de recompensa». Lo escrito hablaba de Jim y le describía con exactitud.
Decía que había huido de la plantación de Saint Jacques, cuarenta millas más abajo de Nueva Orleans, el invierno anterior, y que quien le cogiera y le devolviera, cobraría la recompensa y los gastos.