Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Bueno, pues enseguida se vieron rodeados de hombres que simpatizaban y les prodigaban toda clase de palabras bondadosas, y les llevaron las maletas cuesta arriba, y les dejaron que se apoyaran en ellos y lloraran, y le hablaron al rey de los últimos momentos de su hermano, y el rey se lo contó todo otra vez al duque por señas, y los dos se pusieron a lamentar la muerte del curtidor, como si hubieran perdido a los doce apóstoles. Bueno, pues si alguna vez he visto cosa igual, que me llamen negro. Era suficiente para que cualquiera se avergonzara del género humano.