Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn âEl pobre Williams, a pesar de su defecto, tiene un corazĂłn perfecto. Me dice que invite a todo el mundo al entierro; quiere que les dĂ© la bienvenida a todos. Pero no tenĂa necesidad de preocuparse: precisamente era eso lo que yo estaba haciendo.
DespuĂ©s continuĂł hablando, completamente sereno, soltando lo de las orgĂas fĂșnebres, de vez en cuando, igual que antes. Y cuando lo hizo por tercera vez, dijo:
âDigo «orgĂas», no porque sea un tĂ©rmino corriente, que no lo es, puesto que «exequias» es la palabra vulgar que suele emplearse, sino porque «orgĂas» es la verdadera forma de decirlo. En Inglaterra ya no se usa «exequias»; ha caĂdo en desuso. Ahora decimos «orgĂas» en Inglaterra.
»âOrgĂasâ es mejor, porque significa mĂĄs exactamente lo que uno quiere decir. Es una palabra que se compone de la griega orgo, fuera, abierto, por el mundo; y el hebreo visum, plantar, cubrir; de ahĂ viene âenterrarâ. De modo que, como verĂĄn ustedes, âorgĂas funerariasâ o âfĂșnebresâ significa un entierro abierto o pĂșblico.
Era lo mĂĄs malo que en mi vida he conocido. Bueno, pues el hombre de la mandĂbula de hierro se le riĂł en las narices. Todo el mundo quedĂł escandalizado.
âÂĄPero doctor!
Y Abner Shackleford dijo: