Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —¡Cómo! ¿Siempre?
—SÃ, siempre. Su banco está delante del nuestro, al otro lado del púlpito.
—Creà que vivÃa en Londres.
—Asà es. ¿Dónde iba a vivir?
—Es que creà que vosotros vivÃais en Sheffield.
Comprendà que habÃa metido la pata. Tuve que hacer como que me habÃa atragantado con un hueso de pollo para pensar en el mejor modo de sacar la pata. Después dije:
—Quiero decir que siempre va a nuestra iglesia cuando está en Sheffield. Es solo en verano, cuando va allá a tomar baños de mar.
—¡Qué cosas dices! Sheffield no es puerto de mar.
—¿Y quién ha dicho que lo era?
—Pues tú.
—No es verdad.
—¡Sà que lo has dicho!
—No lo he dicho.
—Que sÃ.
—Jamás he dicho semejante cosa.
—Pues, ¿qué es lo que has dicho entonces?
—He dicho que iba a tomar baños de mar, eso es lo que he dicho.