Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Para sentarse. ¿Para qué creía usted que iba a quererlo?

—¡Yo creía que estaría en el púlpito!

¡Maldita sea, se me había olvidado que era pastor! Vi que había vuelto a meter la pata. De modo que recurrí a otro hueso de pollo y eché otro trago. Después dije:

—Maldita sea… ¿Es que usted cree que solo hay un predicador en cada iglesia?

—Pues, ¿para qué quieren más?

—¡Cómo!… ¡Para predicar ante un rey! En mi vida he visto una chica como usted. No tienen menos de diecisiete.

—¡Diecisiete! ¡Cielos! En la vida soportaría yo a tantos, aunque me costara la Gloria. Deben de estar hablando una semana seguida.

—¡Canastos! No predican todos el mismo día… Solo uno de ellos.

—Pues, entonces, ¿qué hacen los demás?

—Oh, poca cosa. Se recuestan por ahí, pasan la bandeja… y alguna otra cosa más. Pero, principalmente, no hacen nada.

—Pues, entonces, ¿para qué son?

—Pues para dar tono. ¿No sabe usted nada?

—Ni quiero saber estas tonterías. ¿Cómo tratan a los criados en Inglaterra? ¿Los tratan mejor de lo que nosotros tratamos a nuestros negros?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker