Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pues se trata de lo siguiente, Capeto: no estoy tranquilo. No puedo quitarme a ese médico de la cabeza. Quería conocer los planes de usted. Tengo una idea y me parece inmejorable.

—¿Qué idea es esa, duque?

—Que será mejor largarnos de aquí antes de las tres de la madrugada y marcharnos río abajo con lo que tenemos. Sobre todo teniendo en cuenta que lo hemos conseguido con tanta facilidad… Nos lo han devuelto, nos lo han tirado a la cabeza, como quien dice, cuando, naturalmente, pensábamos que tendríamos que robarlo. Soy partidario de que nos demos por satisfechos y pongamos pies en polvorosa.

Eso me hizo sentir bastante mal. Cosa de una hora o dos antes hubiera sido un poco distinto, pero ahora me dejaba disgustado y con un palmo de narices.

El rey habló, y dijo:

—¡Cómo! ¿Y sin vender el resto de los bienes? ¿Irnos como unos idiotas dejando bienes por valor de ocho o nueve mil dólares que piden a gritos que nos los llevemos? Y además, todo ello es de fácil venta.

El duque protestó. Dijo que ya bastaba con la bolsa de oro y que no quería llevar las cosas más lejos. No quería robar a unas huérfanas todo lo que tenían.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker