Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —Porque Mary Jane vestirá de luto en adelante y, cuando menos lo pensemos, el negro encargado de arreglar el cuarto recibirá la orden de liar esta ropa y quitarla del paso. ¿Y cree usted que un negro es capaz de encontrarse con dinero sin arramblar con parte de él o con todo?
—Por fin vuelve a tener la cabeza bien sentada, duque —dijo el rey.
Y empezó a tantear con la mano por debajo de la cortina, a dos o tres pies de donde yo estaba. Me pegué a la pared y me estuve bien quieto, aunque temblaba. Me pregunté qué dirÃan aquellos hombres si me pescaban, y procuré pensar algo por si llegaban a descubrirme.
Pero el rey encontró la bolsa antes de que yo pudiera pensar más de medio pensamiento y ni por un instante sospechó que yo rondara tan cerca. Metieron la bolsa por un roto del jergón de paja que habÃa debajo del colchón de plumas y lo empujaron un pie o dos entre la paja y dijeron que allà estaba seguro, porque un negro solo hace la cama del colchón de plumas para arriba y no da la vuelta al jergón de paja más que un par de veces al año; de modo que no habÃa peligro de que el dinero fuera robado.