Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XXIX

UNA LUZ EN LA TORMENTA

Acompañaban a un anciano de aspecto sumamente agradable y a otro más joven, de aspecto agradable también, que llevaba el brazo derecho en cabestrillo. ¡Y Dios Santo!, ¡cómo gritaba la gente, y reía, y armaba bulla…! Pero yo no le veía la gracia y me parecía que el rey y el duque tendrían que hacer un gran esfuerzo para encontrarle alguna. Esperaba que se pondrían pálidos. Pero no, ellos no palidecieron nada.

El duque hizo como que no sospechaba lo que sucedía. Siguió gu-gu-gueando, feliz y satisfecho, como jarra en la que gorgotea suero de manteca. Y por lo que hace al rey, se limitó a contemplar con pena a los dos recién llegados, como si en el fondo del corazón se le revolvieran las tripas al pensar que pudiera haber semejantes impostores y granujas en el mundo.

¡Oh, lo hizo estupendamente! Muchas de las personas más principales se agruparon alrededor del rey para que comprendiera que las tenía de su parte. El anciano que acababa de llegar parecía completamente desconcertado. Enseguida se puso a hablar, e inmediatamente comprendí que hablaba como un inglés, y no a la manera del rey, aunque la pronunciación del rey era bastante buena para ser de imitación. No puedo poner las palabras exactas del anciano, ni imitar sus maneras, pero se volvió hacia la muchedumbre y dijo algo así:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker