Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Bueno, pues no podía consentir que fuera así, de ningún modo. Era preciso que saliera por el camino a interceptarle. De modo que dije a la familia que iría a la población a buscar el equipaje. El anciano quería acompañarme, pero rehusé; podía conducir yo solo el caballo y le rogué que no se molestase.