Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Oh, no puedo causarles tanta molestia. De ningún modo. Iré a pie. No me importa la distancia.

—Pero nosotros no te dejaremos ir a pie… Sería contrario a las hospitalarias costumbres del Sur. Entra.

—Sí, por favor —dijo tía Sally—; no es molestia alguna para nosotros… en absoluto. Tienes que quedarte. Hay tres millas largas de mucho polvo y no podemos dejarte ir a pie. Y además, ya les dije que pusieran otro plato cuando te vi venir, de modo que no debes darnos chasco. Pasa y haz como si estuvieras en tu propia casa.

De modo que Tom les dio las gracias de una manera cordial y magnífica, se dejó convencer y entró. Y cuando estuvo dentro dijo que era un forastero de Hicksville, Ohio, y que se llamaba William Thompson… e hizo otra reverencia.

Bueno, pues siguió hablando y hablando, inventando cosas de Hicksville y de cuantas personas de Hicksville pudo imaginar. Yo empezaba a ponerme cada vez más nervioso, preguntándome cómo podía aquello sacarme de apuros. Por fin, sin dejar de hablar, alargó el cuello y besó a tía Sally de lleno en la boca y después se arrellanó cómodamente en su asiento, para seguir hablando. Pero ella se puso en pie de un brinco y se limpió los labios con el dorso de la mano y dijo:

—¡Vaya criatura impertinente!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker