Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Conseguimos un estupendo surtido de arañas, insectos de todas clases, ranas, orugas y yo qué sé las cosas. Y hubiéramos querido conservar un nido de avispas, pero no pudimos. La familia estaba en casa. No nos rendimos enseguida, porque nos dijimos que las cansaríamos a ellas o nos cansarían ellas a nosotros. Bueno, pues nos cansaron ellas. Cogimos un ungüento para aliviar el dolor y nos lo frotamos por donde nos habían picado y no tardamos en estar casi bien otra vez; pero no podíamos sentarnos a nuestras anchas.

Fuimos a buscar serpientes y atrapamos como un par de docenas de especies no venenosas, y las pusimos en un saco, y las guardamos en nuestro cuarto, pero entonces era la hora de cenar y habíamos tenido un buen día de trabajo. ¡Y qué hambre teníamos!

Cuando volvimos arriba ya no había ni una serpiente. Se conoce que no habíamos atado bien el saco y se nos habían escabullido. Pero no importaba gran cosa. Aún debían de estar rondando por la casa, de modo que alguna volveríamos a pillar otra vez.

En efecto, no faltaron en casa las culebras durante una temporada. De vez en cuando se descolgaban de las vigas o de algún otro sitio. Y por regla general, aterrizaban en el plato de uno, o sobre la mesa, y la mayoría de las veces por donde uno no quería encontrarlas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker