Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —No, pero, de todos modos, nadie me verá cuando lo parezca.
—Eso no tiene nada que ver con el asunto. Nosotros lo que debemos hacer es cumplir con nuestra obligación y no preocuparnos de si alguien nos ve o no cumplirla. ¿Es que tú no tienes principios?
—Bueno, me callo; soy la criada. ¿Quién es la madre de Jim?
—Yo seré su madre. Le quitaré un vestido a tÃa Sally.
—Pues entonces tendrás que quedarte en la cabaña cuando Jim y yo nos vayamos.
—¡Quita! Rellenaré la ropa de Jim con paja y la dejaré sobre la cama para que represente a su madre disfrazada, y Jim se quedará el vestido y se lo pondrá, y nos evadiremos todos juntos. Cuando es un prisionero de importancia el que se escapa, se llama evasión. Siempre se llama asà cuando es un rey el que da tornillo, por ejemplo. Y lo mismo cuando se trata del hijo de un rey: lo mismo da que sea hijo natural que todo lo contrario.
De modo que Tom escribió el anónimo, y yo me llevé aquella noche el vestido de la chica amarilla y me lo puse, y eché la carta por debajo de la puerta, tal como Tom me dijo. Y la carta decÃa: «¡Alerta! Algo se trama. Vigilad sin descanso. Un amigo desconocido».