Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Tom bajó por el pararrayos para explorar el terreno. Y encontró al negro de la puerta de atrás dormido, y le metió la carta en el cogote y volvió. La carta estaba redactada en los términos siguientes:
No me delatéis; quiero ser vuestro amigo. Una terrible banda de asesinos del Territorio Indio vendrá esta noche a robaros al negro fugitivo. Han intentado meteros miedo para que os quedéis en casa y no les molestéis.
Yo pertenezco a la banda, pero me he convertido y quiero dejarla y volver al buen camino, y descubriré sus infernales propósitos. Bajarán, sigilosamente, del norte, a lo largo de la valla, al punto de la medianoche, con una llave falsa, y entrarán en la cabaña del negro a sacarle.
Yo he de quedarme a cierta distancia y tocar un cuerno de hojalata si veo peligro; pero, en lugar de eso balaré como una oveja en cuanto hayan entrado, y de ningún modo tocaré el cuerno. Entonces, mientras ellos estén quitándole las cadenas, acercaos y encerradles con llave, y podréis matarles a placer.
No hagan nada que no sea de la manera que yo les digo, de lo contrario sospecharán algo y se armará la gorda. No quiero más recompensa que el saber que he cumplido con mi deber.
Un amigo desconocido