Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De modo que fuimos a correos a recoger a «Sid», pero, como yo me sospechaba, no estaba allí. El viejo recogió una carta y esperamos un poco más; pero Sid no apareció. Y el viejo dijo:

—Vamos, que Sid vuelva a casa a pie, o en canoa, cuando acabe de hacer el tonto por ahí, que nosotros nos vamos en carro.

No pude conseguir que me dejara quedarme para esperar a Sid. Dijo que nada se adelantaba con eso, y que tenía que irme con él para que tía Sally viera que yo estaba bien.

Cuando llegamos a casa, tía Sally se alegró tanto de verme que rió y lloró, y me abrazó, y me dio unos cuantos de esos coscorrones suyos que no tienen gran importancia, y dijo que a Sid le esperaba otro tanto cuando se presentara.

Y la casa estaba llena de estancieros, y de esposas de estancieros, que se quedaron a comer. Y en mi vida he oído comadreo semejante. La vieja señora Hotchkiss era la peor: su lengua no descansaba un solo instante. Dijo:



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker