Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Jim dijo, con voz solemne:
—No volverá más, Huck.
Yo le dije:
—¿Por qué, Jim?
—No te preocupes por qué, Huck… pero no volverá más.
Sin embargo, seguà insistiendo; de modo que dijo por fin:
—¿No te acuerdas de la casa que flotaba rÃo abajo y que allà dentro habÃa un hombre tapado, que yo entré y le destapé y no te dejé entrar? Bueno, pues puedes recoger tu dinero cuando quieras, porque ese era él.
Tom está ya casi curado y lleva la bala colgada al cuello con una cadena de reloj, y como reloj la usa. Y siempre está mirando la hora que es. Como que ya no queda nada que escribir, y que no estoy poco contento, porque si yo hubiese sabido el tostón que resulta hacer un libro, no hubiese intentado hacerlo, y no pienso hacerlo más.
Pero me parece que voy a tener que salir de estampida para el Territorio Indio antes que los demás, porque tÃa Sally va a adoptarme y civilizarme y no puedo soportarlo.
Ya antes me he visto en ese caso.
FIN
SINCERAMENTE VUESTRO,