Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Entonces le conté toda la historia y él dijo que le parecÃa muy ingeniosa. Dijo que a Tom Sawyer no se le hubiera ocurrido un plan mejor que el mÃo. Luego pregunté yo:
—Jim, ¿cómo es que estás tú aquà y cómo llegaste?
Pareció intranquilizarse bastante y no dijo nada durante un rato. Luego dijo:
—Quizá sea mejor que no lo diga.
—¿Por qué, Jim?
—Pues… hay motivos. Pero tú no serÃas capaz de delatarme si te los contara, ¿verdad, Huck?
—Maldito si lo harÃa, Jim.
—Bueno, pues te creo, Huck. Me… ¡me escapé!
—¡Jim!
—Pero dijiste que no lo contarÃas… Sabes que dijiste que no lo contarÃas, Huck.
—Sà que lo dije. Dije que no lo dirÃa y no me retracto. Palabra que no. Sé que si la gente se enterara, me tildarÃa de abolicionista y me despreciarÃa por callar… pero eso es igual. No voy a delatarte y tampoco pienso volver allá de todos modos, conque ahora cuéntamelo todo.