Los diarios de Adan y Eva
Los diarios de Adan y Eva La perplejidad aumenta en lugar de disminuir. Duermo, pero poco. Ha dejado de estar tendido, y ahora merodea en cuatro patas. Sin embargo, se diferencia de los demás animales de cuatro patas, en que sus patas delanteras son inusualmente cortas, y en consecuencia la parte principal de su persona se proyecta incómodamente hacia arriba; y no resulta atractivo. Está construido de manera parecida a nosotros, pero su método de desplazamiento muestra que no es de nuestra estirpe. Las cortas patas delanteras y las largas posteriores indican que es de la familia del canguro, pero hay una marcada variación entre las especies, dado que el verdadero canguro salta, mientras que éste nunca lo hace. Con todo, es una variedad curiosa e interesante, y nunca ha sido catalogada antes. Cuando la descubrí sentí que correspondía darme el mérito del hallazgo añadiendo mi nombre al suyo, de allí que lo haya llamado Kangaroorum adamiensis… Debió llegar siendo aún joven, pues ha crecido mucho desde entonces. Debe ser cinco veces más grande ahora que antes; y cuando está descontento es capaz de hacer de veintidós a treinta y ocho veces el ruido que hacía al principio. La coerción no modifica esto, sino que provoca el efecto contrario. Por esta razón he cambiado de sistema. Ella lo calma mediante la persuasión, y dándole cosas que previamente había dicho que no le daría. Tal como señalé, yo no estaba en casa cuando llegó, y ella me dijo que lo había encontrado en el bosque. Me pareció extraño que fuera el único, aunque así debía ser, pues en estas muchas semanas me he cansado buscando otro para añadir a mi colección, y para que éste tuviera con quien jugar; pues seguramente estaría más tranquilo, y podríamos domesticarlo más fácilmente. Pero no encuentro ninguno, ni un vestigio siquiera; y lo más extraño de todo: no hay huellas. Tiene que vivir en el suelo, no puede evitarlo; entonces, ¿cómo es que no deja huellas? He puesto una docena de trampas, pero sin éxito. Cazo toda clase de animales pequeños, excepto ése; los animales caen en la trampa sólo por curiosidad, creo, para ver por qué está allí la leche. Nunca se la toman.