Los diarios de Adan y Eva
Los diarios de Adan y Eva No importa. Nada habría pasado, pues a él no le importan las flores. Las llamó tonterías, y no puede distinguir unas de otras; piensa que es superior sentir así. No le importo yo, no le importan las flores, no le importa el cielo coloreado por la tarde: ¿hay algo que le importe, aparte de construir chozas para resguardarse de la benéfica lluvia, y golpear los melones y probar las uvas y palpar las frutas de los árboles, para ver cómo evolucionan esas posesiones?
