Los diarios de Adan y Eva
Los diarios de Adan y Eva Otra pregunta directa, y también tenÃa que tener una respuesta directa.
—Yo lo hice.
El fuego estaba viajando más y más lejos. Él llegó hasta el borde del sitio quemado, se quedó mirando y dijo:
—¿Qué es esto?
—Carbones.
Levantó uno para examinarlo, pero cambió de parecer y lo devolvió a su lugar. Luego se alejó. Nada le interesa.
Pero estaba interesado. HabÃa cenizas, grises y suaves y delicadas y bonitas: supe lo que eran enseguida. Y brasas; también conocÃa las brasas. Encontré mis manzanas y me sentà contenta, pues soy muy joven y mi apetito es activo. Pero tuve una decepción; estaban quemadas y abiertas y estropeadas. Estropeadas en apariencia; no era asà en realidad: estaban mejor que las crudas. El fuego es bello; pienso que algún dÃa será útil.
Viernes