Principe y mendigo

Principe y mendigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Y aquí estarás tranquilo. Nadie hallará tu refugio para abrumarte con súplicas de que vuelvas a esa vida vana y vacía de que Dios te ha movido a apartarte. Aquí rezarás, aquí estudiarás el Libro, aquí meditarás acerca de las locuras y desengaños de este mundo y sobre las sublimidades del mundo venidero. Te alimentarás de mendrugos y de hierbas y te azotarás a diario para purificar tu alma. Llevarás una camisa de estameña junto a la piel, beberás sólo agua, y estarás tranquilo. Sí, completamente tranquilo, porque los que vengan en tu busca, se irán decepcionados; no te encontrarán, no te molestarán.

El anciano, sin dejar de dar pasos de un lado a otro, terminó de hablar en voz alta y empezó a musitar. El rey aprovechó esta ocasión para exponer su caso, con una elocuencia inspirada por la inquietud y el temor, mas el ermitaño siguió hablando entre dientes y sin prestarle atención. De pronto se acercó al rey y le dijo con impresionante acento:

—¡Chis! Te diré un secreto.

Inclinose para contárselo, pero se contuvo y adoptó actitud de prestar oído. Al cabo de un instante se acercó de puntillas al hueco de la ventana, asomó la cabeza y miró en la oscuridad. En seguida volvió otra vez de puntillas, arrimó su rostro al del rey y cuchicheó:

—Yo soy un arcángel.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker