Principe y mendigo

Principe y mendigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Empiezo a creerte —contestó Hendon, con acento en que se mezclaban la burla y la convicción—, pero aguarda aquí un momento, mientras corro a preguntar a su señoría, porque sin duda, como hombre experto en leyes, en bromas y en…

Quiso alejarse sin dejar de hablar, pero el alguacil vaciló, profirió uno o dos juramentos, y por fin exclamó:

—Espera, espera, señor. Te ruego que esperes un poco. ¡El juez! Tiene con los bromistas tan poca compasión como un cadáver. Ven y seguiremos hablando. ¡Cuerpo de tal! Por lo visto estoy en un atolladero y todo por una burla inocente y sin malicia. Señor, tengo familia y mi mujer y mis hijos… Atiende a razones, señor. ¿Qué quieres de mí?

—Sólo que seas ciego, mudo y paralítico, mientras yo cuento hasta cien mil… Contaré despacio —dijo Miles Hendon con la expresión de un hombre que no pide sino un favor razonable y modesto.

—Eso es mi perdición —dijo el alguacil desesperado—. ¡Ah! Sed razonable, señor. Considerad el asunto por todos sus lados, y ved que es una pura broma, una broma manifiesta y evidente; y si alguien dijere que, no lo es, sería entonces una falta tan pequeña, tan pequeña, que la pena mayor que merecería sería una reprensión y un aviso del juez.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker