Principe y mendigo
Principe y mendigo —Se dice que el rey está loco; pero por Dios no digas que te lo he confiado, porque aseguran que el hablar de ello se castiga con la muerte.
Miró Su Majestad al anciano y dijo:
—El rey no está loco, buen hombre, y te ha de ser provechoso pensar y hablar cosas que te conciernan más de cerca que esa charla sediciosa.
—¿Qué quiere decir ese chico? —preguntó Andrews, sorprendido ante aquel vivo ataque inesperado.
Hendon le hizo una señal y el viejo no prosiguió su pregunta, sino que continuó con sus noticias.
—El difunto rey será enterrado en Windsor dentro de uno o dos dÃas, el dieciséis de este mes, y el nuevo rey será coronado en Westminster el veinte.
—Me parece que primero necesitarán encontrarlo —dijo Su Majestad entre dientes, y añadió confiado—: Pero ya cuidarán de ello… y también cuidaré yo.
—En nombre de… —pero el viejo dejó de hablar, pues le contuvo un gesto admonitorio de Hendon, reanudando de esta suerte el hilo de sus informes—: Sir Hugo va a la coronación, y con grandes esperanzas, pues, piensa volver hecho todo un par, ya que goza de gran favor con el lord protector.
—¿Qué lord protector? —preguntó Su Majestad.
—Su gracia el duque de Somerset.
—¿Qué duque de Somerset?