Principe y mendigo
Principe y mendigo —No hay más que uno, a fe mÃa… Seymour, conde de Hertford.
El rey preguntó con enojo:
—¿Desde cuándo es duque y lord protector?
—Desde el último de enero.
—¿Y quién lo ha nombrado tal?
—Él mismo y el gran Consejo… con el beneplácito del rey.
—¿Del rey? —Exclamó Su Majestad sobresaltándose vivamente—. ¿Qué rey?
—¿Qué rey, pregunta? (Dios santo, ¿qué tendrá este muchacho?). Puesto que no tenemos más que uno, no es difÃcil responder: Su sacratÃsima Majestad el rey Eduardo VI, que Dios guarde. Si, y que es un muchachillo muy hermoso y muy gracioso. Tanto si está loco como si no y dicen que va mejorando de dÃa en dÃa, a todo el mundo se le oyen alabanzas de él, y todos lo bendicen, y rezan todos porque reine mucho tiempo en Inglaterra, porque ha empezado humanamente, salvando la vida del viejo duque de Norfolk, y ahora se propone abolir las leyes más crueles que ofenden y oprimen al pueblo.