Principe y mendigo

Principe y mendigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cierto, cierto. Eso está bien. Tranquilízate, no tiembles así. Nadie aquí te haría daño. Aquí no hay nadie que no te ame. Ahora estás mejor. Ha pasado la pesadilla, ¿no es así? Y ahora sabes también quién eres tú. ¿No es así? ¿No volverás a llamarte de otro modo, como dicen que has hecho poco ha?

—Ruego a Tu Gracia que me crea. No he dicho sino la verdad, muy venerable señor, porque soy el más humilde de tus súbditos, pues nací mendigo y estoy aquí por una triste desgracia y por accidente, aunque en ello no llevo culpa. ¡Soy muy joven para morir y tú puedes salvarme con una palabrita! ¡Oh!, ¡dila, señor!

—¿Morir? No hables así, dulce príncipe. ¡Paz, paz a tu apenado corazón! Tú no morirás.

Tom volvió a caer de rodillas con un grito de alegría.

—Premie Dios tu bondad, ¡oh, rey mío!, y te guarde mucho tiempo para bien de tu reino.

Poniéndose en pie de un salto volvió el jubiloso rostro a los dos lores que lo acompañaban y exclamó:

—¿Lo habéis oído? No voy a morir. El rey lo ha dicho.

Nadie se movió, salvo que todos se inclinaron con grave respeto; pero nadie habló. Él vaciló, un tanto confuso; se volvió tímidamente al rey diciéndole:

—¿Puedo irme ya?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker