Tom Sawyer detective
Tom Sawyer detective —¿Cómo, Tom?
—¡Compraremos las botas por dos dólares!
Bueno, aquello casi me cortó la respiración.
—¡Demonios, Tom! ¡Nosotros nos haremos con los diamantes!
—Puedes apostarlo. Algún dÃa se ofrecerá una gran recompensa por ellos…, veinte mil dólares, seguro. ¡Ese dinero será nuestro! Ahora, al trote, entremos a ver a nuestra familia. Y cuÃdate de decir que no sabemos nada sobre ningún asesinato, ni diamantes, ni ladrones… ¡OlvÃdate de todo!
Tuve que suspirar un poco por el modo como Tom arregló las cosas. Yo venderÃa los diamantes por doce mil dólares, sà señor, por doce mil dólares; pero no dije una palabra. No hubiese servido de nada. Entonces pregunté:
—¿Pero qué es lo que vamos a decirle a tu tÃa Sally, para explicarle que hemos tardado tanto en llegar hasta el pueblo, Tom?
—Oh, eso te lo dejaré a ti —respondió—. Supongo que podrás explicarlo de alguna manera.
Tom era siempre tan estricto y delicado. Él mismo nunca hubiese contado una mentira.