Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —Claro que no; y válgame Dió, cariño, no podrÃa haselo aunque quisiera.
Continuamos volando de prisa, amontonando kilómetros detrás de nosotros como si nada, pero no podÃamos aproximarnos al oasis ni siquiera un centÃmetro… ¡De repente, habÃa desaparecido otra vez! Jim se tambaleó y estuvo a punto de caerse. Cuando recobró el aliento dijo, jadeando como un pez:
—Amo Tom, ej un fantasma, eso é lo que é, y Dió quiera que no veamoj otro má. Allà habÃa un lago…, y entonsej algo susedió…, el lago se murió…, y lo que hemo visto es su fantasma; lo hemo visto do vese, y ésa é la prueba. El Desierto está embrujao, está embrujao, seguro; oh, amo Tom, vámono de aquÃ, preferirÃa morime que quedame aquà y que no’sorprendiese la noche, y el fantasma del lago volviese con su lamento, mientraj estamo dormido y no… no demo cuenta del peligro en el que noj emo metido.
—¡Un fantasma, so ganso! No se trata más que de calor, aire y sed mezclados por la imaginación de una persona. Si yo… ¡Dame los prismáticos!
Se apoderó de ellos y comenzó a observar hacia la derecha.