Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —No te estaba ocultando nada. Y no me importa decirte lo que pasará si te pongo el bálsamo en el otro ojo. No volverás a ver nunca más. Te quedarás completamente ciego para el resto de tus dÃas.
Pero ¿sabéis?, aquel pesado no le creyó. No, le rogó y le rogó, gimiendo y llorando, hasta que por fin el derviche abrió su caja y le dijo que se lo pusiera él mismo, si tanto lo deseaba. De manera que asà lo hizo, y os puedo asegurar que en un instante se quedó ciego como un murciélago.
Entonces el derviche se burló de él, y riéndose le dijo:
—Adiós. Un hombre ciego no necesita todas estas joyas.
Y se fue con los cien camellos, dejando que el hombre se quedase vagando por el desierto, pobre, desgraciado y sin amigos, para el resto de sus dÃas[13].
Jim dijo que él apostaba a que habÃa sido toda una lección para él.
—SÃ, dijo Tom—, como muchas de las que un tipo puede aprender. Aunque no tiene importancia, ya que una cosa no puede suceder dos veces de la misma manera. Cuando Hen Scovil se cayó de la chimenea y quedó lisiado para toda su vida, todo el mundo dijo que aquello habÃa sido toda una lección para él. ¿Qué clase de lección? ¿Cómo iba a aplicarla? Ya no podÃa trepar por las chimeneas, y no tenÃa más espaldas que romperse.