Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero
Cuando empezó el baile, nosotros en globo bailamos sin parar.
Bueno, no tiene sentido seguir hablando de ellos, tan encantadores y tan queridos para nosotros antes, como eran en vida, y también ahora, que habían muerto. Recordarlos no nos hacía ningún bien, y nos dejaba demasiado tristes. Jim dijo que intentaría vivir en esta vida lo mejor posible, para encontrárselos en la otra. Tom permaneció callado, sin decirle que eran mahometanos, para qué desilusionarle, ya se sentía bastante apenado tal como estaba.
Cuando nos despertamos a la mañana siguiente, estábamos un poquito más alegres, ya que habíamos dormido increíblemente bien, pues la arena es la cama más confortable que existe, y no veo por qué no es utilizada más a menudo por la gente que no puede comprarse una. Además, también es un lastre excelente, nunca antes había sentido al globo tan quieto.
Tom calculó que tendríamos unas veinte toneladas a bordo, y nos preguntábamos qué sería lo mejor que podríamos hacer con ella, no parecía muy sensato tirarla por la borda. Entonces Jim dijo:
—Amo Tom, ¿y si nos la lleváramoj a casa y la vendiéramo? ¿Cuánto tardaríamoj en llegar?
—Depende del camino que sigamos.