Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —¡Eh! Allá en casa vale un cuarto de dólar la carga, y yo creo que tenemoj algo má de veinte, ¿no ej asÃ? ¿Cuánto serÃa eso?
—Cinco dólares.
—¡Recórcholij, amo Tom! ¡Volvamoj a casa ya mimo! Eso é má de un dólar pa cada uno, ¿verdá?
—SÃ.
—¡Bueno! ¡Esa é la manera má fásil de hasé dinero con la que me haya topao! Noj ha llovido del sielo, y ha caÃdo dentro del globo…, y no hemo dao ni golpe. Vámono pá casa ahora mimo, amo Tom.
Pero Tom estaba pensando y haciendo números tan ocupado y entusiasmado que no le oyó. Muy pronto nos dijo:
—Cinco dólares, ¡venga ya! Esta arena vale…, vale…, ¡vaya, esta arena no tiene precio!
—¿Cómo ej eso, amo Tom? ¡Sigue, cariño, continúa!
—Bueno, pues en el mismo instante en que la gente se entere de que es arena genuina, del genuino Desierto del Sahara, estarán con el mejor estado de ánimo para adquirir un poco y guardarla en un chisme de cristal, con un cartel, como si fuese una curiosidad. Todo lo que tenemos que hacer es meterla en frascos y venderla por todos los Estados Unidos, a diez centavos cada uno. Tenemos nada menos que diez mil dólares de arena en este globo.